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Vocación: el escenario del florecimiento humano

$ 2.000,00

La doctrina de la vocación responde de manera única la antigua pregunta: ¿Cuál es la buena vida?. Dios libera al cristiano de la carga de justificarse a sí mismo por medio de la obra redentora de Cristo. Luego él «se hace presente» a los cristianos de manera providencial con el fin de amar al mundo. Lo ordinario de la vida se vuelve extraordinario, incluso divino. Dios libera al cristiano y luego usa al cristiano. El amor de Dios, no depende de nuestras elecciones vocacionales. Más bien, tu vocación es la forma en que Dios elige amar a la gente a través de ti. Este libro es un refrescante recordatorio de esta verdad esencial. El Dr. Berg explora las nociones de vida buena, shalom, florecimiento humano, y felicidad para mostrar que en la vocación el cristiano encuentra su llamado más elevado: la vida verdaderamente buena, floreciente y feliz.

Y la novia se vistió de blanco

$ 23.000,00

Un manual práctico para llevar una vida pura en un mundo impuro.

En este libro, la autora expone las mentiras del diablo acerca del sexo, proporciona un plan de tres pasos para salir de las relaciones pecaminosas, da directrices llenas de compasión para la sanidad e indica siete secretos para la pureza sexual que puedes poner en práctica en tu vida. Cada capítulo de Y la novia se vistió de blanco comienza con una narración de la vida amorosa de Dannah Gresh cuando ella era joven, tomada de sus propios diarios de adolescencia. De manera transparente, la autora comparte sus luchas y éxitos, sus momentos de dolor seguidos de sanación y de momentos de triunfo. Esta historia equipará a las lectoras con habilidades prácticas para poder decir “no” y, de manera efectiva, reducir el riesgo de que el pecado sexual rompa sus corazones y sus vidas.

Y todo lo que pidieres

La actual cultura centrada en el «yo» se ha infiltrado en nuestra vida de oración. Sufrimos lo que Chambers llama «una enfermedad de los nervios que invade la vida espiritual». Nuestro bienestar económico relativo nos ha dejado, neciamente, autosuficientes y satisfechos con nosotros mismos. Si la única razón que tenemos para orar es por nuestras propias necesidades y si llegamos a satisfacerlas, ¿para qué orar?

Chambers nos muestra lo que perdemos cuando no tenemos la «vida de Dios en nosotros».