Tienda

Y todo lo que pidieres

La actual cultura centrada en el «yo» se ha infiltrado en nuestra vida de oración. Sufrimos lo que Chambers llama «una enfermedad de los nervios que invade la vida espiritual». Nuestro bienestar económico relativo nos ha dejado, neciamente, autosuficientes y satisfechos con nosotros mismos. Si la única razón que tenemos para orar es por nuestras propias necesidades y si llegamos a satisfacerlas, ¿para qué orar?

Chambers nos muestra lo que perdemos cuando no tenemos la «vida de Dios en nosotros».