Bautismo

El bautismo bíblico

Aunque los bautistas de todas partes tienen una gran deuda con sus hermanos presbiterianos y paidobautistas, es necesaria una fuerte defensa bíblica de aquellas cosas que creemos ciertísimamente. La gran línea divisoria de quiénes deben ser bautizados y el modo de bautismo necesita una declaración clara, concisa y exegética en la presente generación. Me complace recomendar esta breve obra escrita por mi amigo sobre este importante tema. Que todos seamos conducidos a “la ley y al testimonio” y no nos avergoncemos de aferrarnos a estas verdades esenciales.

El bautismo en la iglesia primitiva

Aunque corto en su extensión, este es un excelente libro que llega al meollo de las cuestiones y cita todos los textos explícitos sobre el bautismo. El estudio contenido en esta obra fue realizado por dos eruditos paidobautistas que demuestran que el bautismo de adultos era la forma común de bautismo hasta el siglo IV. También demuestran que muy pronto en la historia de la Iglesia se comenzó a relacionar Juan 3:5 con el bautismo y, de esta manera, se comenzó a enseñar que era necesario ser bautizado para ir al cielo y que el perdón de los pecados se consigue mediante el bautismo. Además, que debido a la mortalidad infantil, se empezó a administrar el sacramento a los niños pequeños. En general, creo que este libro es ameno, va al grano y ¾desde mi perspectiva¾ es justo con los datos que utiliza. Lo recomiendo encarecidamente

El bautismo de infantes y el pacto de gracia

$ 21.600,00

El renombrado autor Paul Jewett, dirige ahora su atención crítica a la práctica del bautismo de infantes. Jewett no acepta el argumento tradicional del “pacto” para bautizar a los bebés, y este libro explica por qué cree que este argumento falla. El bautismo de infantes no es un tema que pueda aislarse de otros temas teológicos, porque esta íntimamente relacionada con los sacramentos en general y, como tal, con toda la doctrina de la Iglesia. Por lo tanto, es comprensible que lo que parece ser una cuestión teológica menor haya tenido efectos tan divisivos en la iglesia.
La crítica de Jewett comienza con una discusión sobre el origen histórico del bautismo de infantes, y presenta cuestiones como la distinción entre infantes y niños en la iglesia primitiva, el silencio de los padres de la iglesia sobre el tema, entre otros. La segunda parte examina la cuestión teológica, centrándose específicamente en el argumento del pacto, que sugiere que el bautismo sustituye a la circuncisión como signo del pacto y, por tanto, se debe administrar a los infantes. Este argumento, afirma Jewett, no tiene en cuenta el carácter histórico de la revelación y contiene ciertas contradicciones. Jewett concluye con una defensa creativa del bautismo de los creyentes, que es teológicamente responsable y que reconoce las profundas verdades de la teología del pacto.